jueves, 19 de marzo de 2009

SANCIÓN PARA LOS HOSPITALARIOS: ESPAÑOLES PUEDEN SER MULTADOS POR ACOGER EN SU CASA A ILEGALES

El día de ayer leí con preocupación un artículo en la prensa que lleva por título “Españoles temen ser multados por acoger en su casa a ilegales” (*), el mismo me genero curiosidad, asombro y preocupación.

Después de leer la nota verifique en algunos lugares de internet, y efectivamente en España se está discutiendo la aprobación de una Ley de Extranjería que pretende sancionar a personas que le den cobijo en sus casas a extranjeros ilegales, con multas que van desde los 500,00 € hasta los 30.000,00 €.

Lo primero que uno se pregunta en un caso como este ¿Por qué los gobiernos no se sancionan a sí mismos al momento de permitir la entrada de un extranjero “ilegal” a su país? La primera respuesta que uno escucharía es “turismo”, claro, una actividad económica tan importante como esta para España que representa el 12% de su PIB no puede ser afectada con medidas de restricción, entre ellas la exigencia de visas para turista. Otra respuesta es que las instituciones del Estado deben velar por el respeto de los Derechos Humanos, por ende los entes públicos no pueden ser los culpables de algo que no deben hacer.

Durante aquellos años de finales de los 80’ el término “globalización” invadió todo el sistema mundial, con ella el fin de las barreras imaginarias llamadas fronteras, un supuesto fin de los Estados, donde la tecnología y las finanzas marcarían el ritmo del mundo. Europa ya desde finales de la década de los 50’ vive su proceso de unificación, aquella conocida hoy como la Unión Europea, esa misma que abrió las puertas a sus ciudadanos y al resto del mundo a contemplar sus maravillas, e incluso, ser parte de las oportunidades de crecimiento en unas sociedades donde su población se hace cada vez más vieja.

Hoy, en medio de una recesión económica a nivel mundial, de la cual Europa vive una de las situaciones más críticas, al menos en este momento, muchos países buscan salidas como estas que invitan a sacar a los ilegales más allá de sus fronteras, sin importar que contradiga a su propia filosofía integracionista.

Para quien tomo la decisión de salir de su tierra de origen y hacer una vida mejor en este mundo globalizado, donde seguro encontró un trabajo limpiando, sirviendo café, cargando mercancía, cocinando, ó cuidando los niños que se quedan solos en casa, oficios estos que sus ciudadanos no quieren hacer porque no le gusta la paga (por no decir que se les cae las manos de tanto jabón); son lo que terminan haciendo los ilegales, produciendo para un país tercero, donde no nació y creció, pero al que le agradece por la oportunidad recibida, donde seguro espera pasar el resto de su vida.

Ese que viene de tan lejos termina siendo ayudado por un amigo, el de un familiar, o por alguien de quien se gano su respeto, es quien le da un techo es sus primeros meses en ese extraño lugar. Esa misma persona que es hospitalaria, solidaria con aquel que en este momento está necesitado, porque después de llegar ahí no consiguió el empleo que soñó, o perdió el conseguido, será ahora quien asuma esa responsabilidad, la culpa de encubrir, de esconder a hombre o mujer que está destruyendo la economía de su país. Qué triste es ver que se sanciona la mano amiga, se castiga el acto de hermandad, no a quien le permitió su llegada al país y le sello su pasaporte.

Así está el mundo, y a que no adivinan, la culpa es de la crisis, quien lo diría; y por ella se presenta esta propuesta de Ley de Extranjería en España, que puede alentar aun más a la ya existente xenofobia que camina libremente por las calles del Reino Español. Parece que la globalización ya no gusta tanto, y menos su idea de puertas abiertas.
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(*) El Universal 18/03/09, 1-16.

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